En un café de la ciudad. Me reencuentro con Ingrid, que es una actriz muy activa. En los últimos cinco años estuvo permanentemente con novedades como la que ahora me anuncia, un nuevo espectáculo de próximo estreno.
-Sí, estoy ensayando "El Malentendido" de Camus, con dirección de Juan Carlos Gené.
También actúan Elsa Berenguer, Rita Terranova y Carlos Giordano. La vamos a estrenar a mediados de septiembre en el
teatro Santa María, en Montevideo y Córdoba.
Es una coproducción con el teatro San Martín; estamos ensayando con mucha pasión, a toda máquina, la obra nos resulta fantástica...
O.A.- Cuál es tu personaje? En esta obra son cuatro más un criado mudo, que sólo habla al final. Supongo que harás el papel de la hija...
I.P.- Sí, interpreto a Marta. Se trata de una madre y una hija que son en realidad asesinas... Soy una hija de asesina! ¿Qué te parece? La obra tiene trama policial, y como en todo su teatro Camus expone su pensamiento sobre la vida, la muerte, la libertad, el sentido, y el sin sentido, o sea, las cuestiones vinculadas al existencialismo. Además es una obra muy bien estructurada con personajes maravillosos y con textos que resultan un placer decirlos, investigarlos, frecuentarlos.
O.A.- Estos últimos años he notado que trabajaste muy a menudo con el director Rubén Szuchmacher.
I.P.- Sí. En realidad la primera vez fue en el año '87, yo formé parte del elenco estable del Teatro San Martín durante muchos años, hasta que se disolvió en el año '90.
En esa época fui dirigida dos veces por Szchmacher, en "El loco y la monja", y en la obra de Discépolo "Muñeca". Varios años después nos volvemos a juntar para hacer la obra "Decadencia" de Berkoff, con el actor Horacio Peña. Fue una experiencia muy gratificante desde todo punto de vista y además nos reactualizó el placer de trabajar juntos. Luego surgieron otros
proyectos.
O.A.- "Decadencia" fue un impacto porque de alguna manera nos concernía.
I.P.- Es de una teatralidad muy original y de una temática que denuncia la obscenidad de los ricos del neoliberalismo. La obra fue escrita en pleno tatcherismo en Inglaterra y nosotros la hicimos en pleno menemismo, como se trata de modelos equivalentes han producido efectos sociales similares. Si bien la obra es muy inglesa, en nuestro medio resultó muy apropiada para nuestra realidad. Luego hicimos la obra de Pinter "Polvo eres", la última obra del autor, después "Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín" de Lorca, con la que hicimos girar por las bibliotecas de la ciudad. Este espectáculo trascendió nuestros primigenios objetivos, fue invitada a los festivales de Porto Alegre, Rosario y Berlín. Lo seguimos haciendo permanentemente. Este año estuvimos también en La Plata y en Azul. Lo último que hicimos juntos fue otra experiencia "de biblioteca: La Biblioteca de Babel" que sobre el cuento de Borges presentamos en la Biblioteca Miguel Cané, en la cual trabajaba el autor. (Está en Carlos Calvo y Avenida La Plata). La hicimos hasta el mes pasado y seguramente la vamos a retomar. La semana pasada hicimos en el Teatro Alvear, teatro semimontado, en un ciclo a beneficio de la Casa del Teatro. Interpretamos la obra "Cuarteto" de Müller.
Siempre tenemos proyectos con Rubén y Horacio y nos encanta trabajar juntos. Nos conocemos bastante, acordamos en cosas para internarnos en experiencias muy distintas. Esta confianza permite que uno se pueda internar en zonas desconocidas. Cuando la confianza es mutua el resultado es provechoso y placentero para todos.
O.A.- Claro, una verdadera experiencia de equipo, donde abundan los sobreentendidos. Antes me comentaste que en el Teatro San Martín había un elenco estable hasta el año '90...
I.P.-Yo tuve el privilegio de participar allí. Era muy joven cuando empecé en el San Martín y siempre digo que si tengo que nombrar a mis maestros (Además de aquellos a los que tuve que pagarles) tendría que nombrar a esos actores del San Martín que tenían una gran experiencia y una gran vocación. Me enseñaron y ayudaron muchísimo.
Me veían en distintos personajes y había una observación mutua. Aprendía todo el tiempo de actrices como Elena Tasisto, Juan Hidalgo, Alicia Verdaxagar, y actores como Walter Santa Ana, Lorge Mayor y Alberto Segade.
Tuve la posibilidad de frecuentar grandes textos, y hacer Shakespeare, Chejov, Ibsen, Discépolo... Maravilloso para un actor que se quiere dedicar exclusivamente al teatro y con directores que también influyeron en mi formación y en mi crecimiento.